La importancia del Porteo durante el primer año

Por admin
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En todas las culturas y continentes las madres portean a sus hijos, hasta los hermanos mayores porteaban a sus hermanos pequeños. Lo que está claro es que el contacto físico continuo hace que se sientan más seguros y estén más tranquilos.

  • Los bebés porteados lloran menos, tienen menos cólico del lactante. y tienen mayor bienestar físico: mejor control de la temperatura, mejoría de los síntomas de reflujo gastroesofágico, disminuye el estrés, mayor tolerancia al dolor, expulsan mejor los gases…
  • Su calidad del sueño es mayor.
  • Al no apoyar la cabeza tanto tiempo sobre la cuna, previene la plagiocefalia postural o deformación de la cabeza.
  • Favorece la lactancia materna ya que el contacto físico, así como el contacto piel con piel, aumenta la producción de la leche.
  • Potencia un apego más seguro ya que los cuidadores aprenden a reconocer precozmente las señales del bebé y las atienden antes. Satisfacer sus necesidades mejora el desarrollo y crea adultos independientes y seguros.
  • Protege el desarrollo de la espalda. Mejora el tono muscular y la curvatura fisiológica de la espalda.
  • Favorece el correcto desarrollo de las caderas del bebé.
  • En bebés prematuros, el método canguro ofrece enormes beneficios tanto físicos como emocionales.
  • El adulto mejora en autonomía y movilidad al tener las manos libres.  
  • Disminuye el riesgo de depresión postparto mejorando la autoestima de la madre ya que como ya hemos comentado, los bebés lloran menos, duermen mejor y esto indudablemente hace que como padres/madres nos sintamos mucho mejor y más seguros.

Condiciones imprescindibles de un buen porteo

  • El bebé debe ir bien sujeto, con la tela firme y tensa, dando apoyo a la espalda del niño. No se mueve, aunque el adulto se agache y nunca debe ir el bebé mirando hacia adelante.
  • La espalda del bebé debe ir flexionada, haciendo forma de “C”
  • El bebé debe quedar alto, de forma que podamos darle un besito fácilmente en la cabeza.
  • Las piernas deben ir muy abiertas, en posición de “ranita” o con forma de “M”, con las rodillas ligeramente más altas que las nalgas; nunca llevar las piernas colgando.
  • Además, es muy importante dejar libre siempre la cara del bebé, evitar que el cuello esté flexionado y no portear en vehículos, si hay riesgo de caídas o si se está cerca de líquidos muy calientes.

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